Cada año desde el 2013, se conmemora el día “Internacional de la Felicidad”, declarado por la ONU, «el 20 de Marzo», fecha que nos permite reconocer y afincar, aún con más relevancia, factores indispensables para el ser humano y la sociedad.
A través de diferentes formas de difusión y actuación, se realizan actos para promover este día. Un año después de todo lo acontecido con la pandemia, es aún más necesario que nunca, reforzar y elaborar estrategias para conseguir ser más felices.
Según el informe anual, “Word Happiness Report” «Informe Mundial sobre Felicidad», publicado por “Red de Soluciones de Desarrollo Sostenibles”, donde se elabora un ranking sobre los países que logran alcanzar una tasa más alta de felicidad, basado en diferentes factores, (como PIB, relaciones sociales, libertad, eco-sistema, peligrosidad o corrupción, entre otros). Gallup (empresa encargada de elaborar la encuesta), utiliza “La Escalera de Cantril” para el reporte indicador sobre bienestar y felicidad, a través de una escala de puntuación del 0 al 10, sobre un número de personas encuestadas, donde el menor indica peor valoración y, el más alto, mayor grado de satisfacción y felicidad.
Promover la felicidad no debería ser motivo para destacar, en un determinado día puntual, pero cualquier acción que se emplee, ayuda hacernos tomar consciencia y recordarnos a todos, la importancia que tiene.
Este año 2021, sigue liderando el ranking Finlandia, España, queda excluido una vez más, sobre los veinte primeros países más Felices del Mundo.
Por cuarto año consecutivo los finlandeses van por delante del resto de países. ¿Qué hace de especial a este país, para que sus ciudadanos gocen de mayor índice de felicidad?
“La felicidad es un derecho legítimo para cada ser humano”
-¿Cómo conseguir la Felicidad en tiempos de crisis?-
La verdad es que digamos, a modo individual, puede resultar algo más complejo, -que no digo difícil-. Uno tiene que estar dispuesto a permanecer comprometido-a, -como principal punto de referencia-, en querer conseguir dicho fin.
La felicidad puede variar en virtud de muchos factores, externos que pueden hacer tambalear nuestro grado de felicidad, e internos. La manera en cómo entendemos y gestionamos nuestras emociones, fortalezas, la actitud y prioridades, determina en gran medida nuestro medidor sobre felicidad y bienestar, que en cada individuo puede variar, según su rango.
LA FELICIDAD
COMO ESTILO DE VIDA- Resiliencia: Nos permite adaptarnos a las circunstancias, superar las adversidades o circunstancias traumáticas, conseguir de cada experiencia un aprendizaje. Del término en latín resilio, volver hacia atrás, dar un salto, rebotar. Permitir afrontar la vida con una actitud más flexible, enfrentándose a los cambios desde otra perspectiva.
- Ubuntu: “Yo soy porque tú eres” Término de la lengua bantú (Africa) “Yo hallo mi valor en ti y tú hallas tu valor en mí”. En una entrevista realizada a Nelson Mandela, se le pidió que definiera Ubuntu: «En los viejos tiempos, cuando éramos jóvenes, un viajero atravesaba el país, se paraba en un pueblo y no tenía para comer ni beber, pero no necesitaba pedir, en cuanto se paraba, los vecinos le daban comida, le atendían» .
- Ser más felices con la filosofía de Ubuntu, “Eres porque los demás son”. En momentos de pandemia y de reconstrucción mundial, el colectivo importa más que nunca, cuando tu humanidad está reforzada, la mía también.
- Colaboración, comprensión, solidaridad, altruismo, elementales para mejorar y conseguir la auténtica felicidad.
- Sentido y Propósito: Viktor Frankl, (sobreviviente del Holocausto) «Yo no soy sólo médico especialista en dos disciplinas, sino también superviviente de cuatro campos de concentración y, por esa razón, tengo también conocimiento acerca de la libertad que tiene el hombre para elevarse sobre toda su condicionalidad, para oponer resistencia incluso a los condicionamientos y a las circunstancias más terribles y duras, en virtud de lo que suelo denominar “el poder de la obstinación del espíritu”…».
- Nuestros sentimientos sobre determinados sucesos que nos ocurren; no son en sí, el propio suceso quien determina ese sentimiento, sino aquel significado que nosotros le damos a cada experiencia.
- Proporcionar un sentido más positivo a la vida, incluso a nuestro sufrimiento, otorgarle un por qué más elevado, atenúa aquello que se hace más intenso y nos motiva a seguir hacia adelante, más esperanzados.
- El fantasma del miedo es un papel importante a la hora de ser más o menos felices. A medida que sufrimos problemas o contratiempos aventuramos y exageramos nuestras preocupaciones, va evolucionando poco a poco, expandiéndose más allá no sólo con nuestros problemas si no con los de los demás, aquí no nos cuesta ser empáticos y utilizarlos para nuestros propios fines, preocupándonos por lo que sucederá, por lo que ocurrió o por lo que escuchamos a nuestro alrededor.
- Miedo e indefensión, bloquea y nos paraliza.
- Kalsarikannit: Finlandia goza de educación pública, sus escuelas e infraestructuras son más diáfanas, abiertas, con menos sentido de opacidad o amurallamiento, espacios luminosos, un nivel más alto de igualdad de género, tolerante, reconectados con la naturaleza.
- Su nivel de vida es más alto, servicios públicos y ayudas sociales, menos grado de desigualdad social. Los niños no están obligados a levantarse temprano, ni hacer tareas extra-escolares, se les anima para expresar su creatividad. Menos grado de corrupción y violencia. Sus ciudadanos gozan de altos niveles de libertad personal.
- Kalsarikannit es un término finlandés, que en estos tiempos de #coronoavirus, donde nos vemos obligados a cambiar nuestro hábitos de vida y permanecer menos socializados, nos viene de perla, -para aplicarlo-. Consiste en disfrutar del hogar,-desde la sencillez-, ropa cómoda, una buena película, picoteo, bebida y si es en compañía, mejor. Una pequeña dosis de kalsarikannit, lo más simple a veces es lo más que nos reconforta y nos hace más felices, -aprendiendo un poco de nuestros vecinos finlandeses-.
La felicidad tiene un amplio abanico de tema a tratar, me quedo con este poema hindú, como principio básico para la auténtica felicidad:






