GESTANDO LA TRANSFORMACIÓN INTERIOR: YOSOY FÉNIX

GESTANDO LA TRANSFORMACIÓN INTERIOR: YOSOY FÉNIX

Hay un momento en la vida en el que por diferentes motivos existenciales necesitamos parar, detenemos. Puede que sea tras una pérdida, una ruptura, una decepción, por la reiteración de acontecimientos o simplemente una sensación de vacío que viene gestándose desde hace tiempo y ahora, se manifiesta de forma latente. No importa cuál sea el detonante: sentimos que algo dentro pide ser escuchado, nos grita por querer salir.

Ese momento es sagrado. Porque justo ahí empieza nuestro viaje hacia la alquimia interior, justo ahí, algo se muere y a la vez resurge.

¿Qué es ser Fénix?

No son fórmulas mágicas. Es un proceso real, introspectivo, profundo, en ocasiones doloroso, pero a la vez, surge del amor. Es el acto de mirar hacia dentro con honestidad y decirnos: “Estoy listo para verme de verdad”. Es aprender a sanar lo que nos duele, a soltar lastres que venimos cargando demasiado tiempo, a recordar quiénes éramos antes de que el mundo nos dijera quiénes deberíamos ser, antes de sentirnos incompletos o inacabados y querer ser distintos.

Es recorrer un camino donde la mente se silencia, el corazón habla y el alma aprende a florecer con resiliencia y valentía, con el coraje de vivir más comprometido con la vida.

Es más que un libro, es un acompañante para este viaje.

YoSoy Fénix: Materia prima para ir creando alquimia Interior nace desde ese lugar.

Cada palabra, cada página, fue escrita como un bálsamo para el alma y para despertar al ser desde esas vivencias experienciales donde invitan a vernos reflejados. Con reflexiones profundas, silencios que también hablan, y un lenguaje que abraza.

No es un libro de simples fórmulas mágicas, sino de sentimientos, emociones y despertar, “autoconocimiento y autoexploración”. Es perfecto para quienes están en ese proceso de transformación, donde las preguntas existen y donde recuperar la conexión interior es vital para sentir que nuestra alma y nuestro espíritu recobre la luz. Vivir desde un lugar más auténtico, encontrar sentido y propósito existencial, ordenando los elementos y descubrir el potencial ilimitado que cada uno desde su ignorancia o desconocimiento, esconde.

Leerlo es como mirarnos al espejo del alma, y atrevernos a decir: “sí, estoy volviendo a ser yo”.

 

Descubrimos con su lectura:

Herramientas sutiles para transformar nuestro dolor en sabiduría.

Palabras que nutren y despiertan nuestro poder interior.

Un lenguaje cercano, lleno de sensibilidad y verdad con experiencias existenciales similares.

La certeza de que no estamos solos en este viaje y que nos complementamos, creciendo, nutriéndonos.

Fortalecernos y sostenernos floreciendo desde la luz y el conocimiento de nuestras debilidades y fortalezas, nos impulsan hacia el mejor resurgir.

YOSOY FÉNIX: Materia prima para ir creando alquimia interior puede ser el amigo/a que nos sostenga en dicha aventura.

 

Abraza tus alas y comienza la transformación con él, si así te llama.

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Descubriendo el Coaching Existencial: Un Camino hacia el Sentido

Descubriendo el Coaching Existencial: Un Camino hacia el Sentido

No fue una crisis existencial, pero se le parecía.

A mis treinta y tantos años, con una carrera aparentemente estable… aunque algo suscitaba en mi interior sin apariencia clara, pero con una inquietud y desazón que obligaba a descuidar mi sueño, levantándome por las mañanas con falta de energías e incluso algo de tristeza, pero en apariencias, mi vida personal estaba tranquila.  Me encontraba despertando cada mañana, con una sensación de vacío que no podía explicar. No era tristeza, ni desesperación; era más bien una pregunta constante y silenciosa: ¿Esto es todo lo que hay?

La respuesta llegó en forma de una conversación casual con un amigo. Me habló sobre el coaching existencial, un enfoque que no había escuchado antes. “Es como terapia, pero no del todo” me dijo. “No te puede ayudar a resolver problemas concretos, sino a encontrar un propósito…” Intrigada y un poco escéptica, decidí indagar más.

¿Qué es el Coaching Existencial?

El coaching existencial, según aprendí, se basa en las ideas de la filosofía existencial, especialmente en las de pensadores como S. Kierkegaard, Friedrich Nietzsche, Jean-Paul Sartre o como el creador de la logoterapia (rama de la psicología), médico y filósofo, profesor, Viktor Frank (Leer también: El origen del espíritu humano); con aportes metodológicos y disciplina orientada a la búsqueda de sentido existencial. A diferencia de otros tipos de coaching que buscan metas específicas, como perder peso o avanzar en tu carrera, este enfoque te invita a mirar más allá de lo superficial. ¿Quién eres realmente? ¿Qué valores te guían? ¿Qué significa una vida auténtica para ti? Indagando en capas más profundas del ser humano.

Estas preguntas no son fáciles de responder, y eso es precisamente lo que hace este tipo de coaching tan poderoso. No hay recetas ni consejos universales, porque la vida de cada persona es única. El coaching existencial es, en esencia, una conversación profunda contigo mismo, guiada por alguien que sabe cómo sostener el espejo para que veas con claridad.

Mi Primera Sesión: El Inicio del Viaje

Mi primer encuentro con un coach existencial fue más revelador de lo que esperaba. Me preguntó: “Si no estuvieras limitada por el miedo o las expectativas de otros, ¿cómo sería tu vida?” La pregunta me dejó en silencio. Era tan sencilla y, al mismo tiempo, tan incómoda.

Me di cuenta de que muchas de mis decisiones habían sido influenciadas por lo que “debería hacer” en lugar de lo que realmente deseaba. Elegí mi profesión porque prometía estabilidad, no porque me apasionara. Mantuve relaciones porque era lo esperado, no porque fueran genuinas y auténticas. Poco a poco, entendí que estaba viviendo una versión de mí misma diseñada para agradar a otros, pero no para satisfacerme a mí. Me vi, que mis últimos años habían sido en apariencias, fingiendo ser alguien quien no era, preocupándome por obtener cosas innecesarias por el mero hecho de aparentar y mostrar mis éxitos, como con el resto de todo lo que ocupaba mi vida.

El Poder de las Preguntas Profundas

El coaching existencial no se trata de darte respuestas, sino de guiarte a través de las preguntas correctas. Con el tiempo, mi coach me ayudó a explorar conceptos fundamentales que nunca me había detenido a considerar: libertad, autenticidad, responsabilidad, propósito…

Por ejemplo, discutimos el concepto de libertad, algo que siempre había asumido que tenía. Sin embargo, me di cuenta de que mi libertad estaba limitada por mis propias creencias y por el miedo al fracaso. También exploramos la idea de autenticidad, que resultó ser más desafiante de lo que imaginaba. ¿Cómo puedo ser auténtica cuando muchas veces no sé realmente lo que quiero o cuando intento fingir adaptándome a mi medio social, aparentando seguridad y fortalezas que he descubierto que no tengo?

Resultados que No se Miden con Métricas

Una de las cosas más interesantes del coaching existencial es que no hay una meta final definida. No se trata de obtener un ascenso, encontrar pareja o ganar más dinero. Se trata de vivir una vida con sentido, lo cual es profundamente personal y subjetivo.

En mi caso, comencé a tomar decisiones más alineadas con mis valores, trabajando otros, que hasta ese momento desconocía como importantes, por estar absorta desperdiciando mis energías en intereses que me hacían infeliz (Puedes leer también: La culpa de la infelicidad). Cambié de trabajo, por ejemplo, no porque estuviera mal el anterior, sino porque me di cuenta de que no reflejaba quién quería ser. Empecé a decir “no” con más frecuencia y a reservar tiempo para las cosas que realmente me llenaban, como escribir y viajar, una de mis grandes pasiones. También aprendí a aceptar que la incertidumbre es parte de la vida, y que no necesito tener todas las respuestas ahora mismo.

¿Es para Todos? undecided

El coaching existencial no es para quienes buscan soluciones rápidas o consejos prácticos. Es para quienes están dispuestos a explorar sus emociones, enfrentar sus miedos y reflexionar profundamente sobre sus elecciones. Es un viaje que requiere valentía, pero que ofrece recompensas invaluables: autoconocimiento, claridad y, sobre todo, una vida más auténtica, alineada.

Una Invitación a Reflexionar

Hoy, al mirar hacia atrás, me doy cuenta de que embarcarme en este proceso fue una de las decisiones más transformadoras de mi vida. El coaching existencial no resolvió mágicamente todos mis problemas, pero me dio algo aún más valioso: las herramientas para navegar mis propios dilemas y la confianza para tomar decisiones basadas en quién soy, no en quién creo que debo ser.

Si alguna vez te encuentras preguntándote si hay más en la vida, de lo que ves ahora, si te descubres como fue en mi caso, con una sensación de vacío que puede llegar a mermar tu estado físico, robarte el sueño, en desarmonía constante…  Te invito a explorar esta opción. No tienes que tener todas las respuestas, solo la disposición para empezar a buscarlas.

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El Viaje hacia el Autoconocimiento y el Ser: Una Mirada Interior

El Viaje hacia el Autoconocimiento y el Ser: Una Mirada Interior

Siempre pensé que tendría las respuestas y el conocimiento suficiente para saber quién era. Conocía mis gustos, miedos, ambiciones…Pero un día me di cuenta que algo no iba muy bien, pasaron varios años que sin saber cómo identificarlo, el descontento se apoderaba de mí, la insatisfacción o vacuidad, nada parecía abastecer mi necesidad de rellenar. Hasta que un día, en medio de una conversación banal, alguien me preguntó: “¿Quién eres?” Sin contexto, sin apellidos, sin ocupaciones ni roles. Me quedé en silencio… ¿Quién soy realmente? No como madre, profesional o amiga, «sino como ser humano».

Esa pregunta aparentemente simple abrió una puerta que nunca había cruzado: el camino hacia el autoconocimiento.

El Primer Paso: Reconocer el Desconocimiento

Crecemos creyendo que nos conocemos porque vivimos en nuestra piel, pero la realidad es que muchas veces evitamos mirar más allá de la superficie. Yo era experta en evadir mis emociones y en justificar mis decisiones basándome en lo que los demás esperaban de mí o en la facticidad de mis condiciones, por genética o mi entorno. Nunca me había detenido a preguntarme si esas elecciones eran fieles a lo que realmente quería o si simplemente seguía un guión escrito por otros.

El autoconocimiento, como aprendí después, no es un destino al que llegamos, sino un proceso continuo. Es como abrir una caja llena de piezas de un rompecabezas que tal vez nunca terminemos, pero que vale la pena intentar armar.

Explorar el Ser: Un Camino sin Mapas

A medida que avanzaba en mi búsqueda, tengo que decir muchas veces incompleta y como no, también dolorosa, descubrí que el autoconocimiento no se limita a comprender nuestras preferencias o habilidades. Es mucho más profundo. Es un viaje para conectar con el Ser, esa esencia que trasciende las etiquetas y roles que adoptamos en la vida.

Empecé a hacerme preguntas que, aunque incómodas, eran necesarias:

  • ¿Qué valores realmente me guían?

  • ¿Qué estoy evitando por miedo o por inercia, reiterando patrones?

  • ¿Qué significa para mí vivir una vida auténtica?

Explorar «el Ser» no tiene respuestas definitivas, y eso lo hace tan desafiante como liberador. No se trata de encontrar “la verdad” sobre nosotros mismos, sino de vivir en el proceso fascinante de descubrimiento continuo.

Momentos de Conexión Profunda

Recuerdo una tarde en particular que marcó un antes y un después en mi búsqueda. Estaba sentada sola a orillas de la playa, algo que rara vez hacía porque siempre estaba “demasiado ocupada”, absorta en una vida compleja, llena de obstáculos, intentando ganar la batalla y desafiando al destino con mi lucha constante. Cerré los ojos y, por primera vez en mucho tiempo, escuché. No a mi lista de cosas pendientes por hacer, ni a mi voz interna crítica, sino a mi respiración, al sonido de los pájaros y al silencio dentro de mí, cómo entraba y salía el aire cálido, gentil, amable. Sentí una calma regenerativa, que no sabía hasta ese instante, que necesitaba.

Esa experiencia me mostró que el Ser no se encuentra en el ruido externo ni en las validaciones ajenas, sino en esos momentos de quietud donde dejamos de ser lo que “hacemos” y simplemente “somos”.

Desmontar Máscaras y Mitos

El autoconocimiento implica coraje porque nos obliga a desmontar las máscaras que hemos construido para encajar. En mi caso, una de las más difíciles de quitar fue la del “éxito”. Había definido mi valor en función de mis logros, creyendo que ser exitosa era sinónimo de ser valiosa, buscando aprobación y aceptación. Pero cuando me permití cuestionarlo, descubrí que perseguir ese ideal me había desconectado de lo que realmente me hacía feliz (Leer también: Derrumbe emocional).

El camino también implica dejar ir ciertos mitos, como la idea de que alguna vez alcanzaremos una versión “perfecta” de nosotros mismos. Aprender a vivir con autenticidad y coherencia, entre lo que hacemos, sentimos, pensamos… nos encamina hacia un mayor logro interior.

El Autoconocimiento en la Vida Diaria

Este proceso no es algo que se resuelva en un retiro espiritual ni en un momento de epifanía. Es un trabajo diario, hecho de pequeñas acciones y decisiones conscientes. Para mí, ha significado cosas tan simples como comenzar por escribir en un diario, donde mis pensamientos se expresan sin filtro, más adelante se convirtió en un punto de expresión hacia textos más largos y con la finalidad de ayudar a otros; practicar la meditación aunque sea por unos minutos al día, y atreverme a decir “no” cuando algo no resuena conmigo, seguir mi instinto.

También he aprendido que el autoconocimiento no es un acto solitario, muy comúnmente errado (Ver: La perspectiva lo es todo). Hablar con otros, escuchar sus perspectivas y compartir nuestras vulnerabilidades puede ser increíblemente revelador. A veces, los demás ven en nosotros cosas que somos incapaces de reconocer por nuestra cuenta; aprendí que parte de este resurgimiento interno se hace también con los otros y con el mundo.

Un Camino Infinito

Hoy, puedo decir que me conozco más que antes, pero también sé que este camino no tiene final. Siempre habrá capas por descubrir y aspectos por aceptar. Eso es lo maravilloso del autoconocimiento y del Ser: son infinitos. Nunca dejamos de crecer, de aprender y de redefinirnos.

Lo que sí ha cambiado es mi relación conmigo misma. Ahora entiendo que no tengo que tener todas las respuestas, que está bien ser contradictoria y que mi valor no depende de lo que hago, sino de quién soy en mi esencia; me permito llorar sin flagelarme o de reír a carcajadas, sonrojarme como si volviera a tener quince años, descubriendo facetas de mí antes ignoradas. 

Una Invitación a Explorar

Si estás leyendo esto y sientes que algo resuena contigo, quiero invitarte a emprender tu propio viaje hacia el autoconocimiento. No necesitas un plan perfecto ni respuestas inmediatas; solo disposición para mirarte con honestidad y compasión. Puede que el camino sea incierto, pero te prometo que cada paso te llevará más cerca de tu verdadera esencia, vale la pena intentarlo.

Porque al final, no hay regalo más grande que conocerte a ti mismo y, a través de ello, abrazar el Ser que siempre has sido.

 

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DERRUMBE EMOCIONAL

DERRUMBE EMOCIONAL

Desorientación, insatisfacción, desmotivación, son los grandes males de esta época, junto con la falta de tolerancia, firmeza o aguante, entre otros. EL derrumbe ante los procesos de crisis o dolor «derrumbe emocional», entender que el proceso de la vida también conlleva no sólo camino de rosas y perfección o alegrías,  que se puede lidiar y aprender a ser felices, incluso en aquello que no nos gusta, decepciona o nos hace caer en sufrimiento, encontrar alternativas plausibles, lidiar con las desventuras y con lo que rompe nuestro programa de pensamientos o creencias.

Viviendo y experimentando la existencia como nuevas posibilidades, donde nada es lineal y que al final sucede, como si fueras el capitán de tu propio barco en alta mar, un tira y afloja, según la vida te vaya confrontando.

Nos venimos abajo ante el más mínimo desajuste o expectativa no cumplida, tiramos la toalla y dejamos a medias aquellos objetivos propuestos,  incapaces de sobreponernos, mermada nuestra capacidad combativa o de creatividad. La falta de fe, iniciativa o de posibilidades de crear algo nuevo, quedan vetado o postergado.

“El mundo se nos cae encima”.

Recordando y mirando un poco a nuestro pasado, ¿cómo le explicamos a nuestros padres o abuelos, antepasados, que ahora no somos capaces de soportar la carga familiar, convivir, amar, iniciar un nuevo proyecto que beneficie a nuestros hijos o descendientes, que abandonamos el rin cuando las cosas nos van mal… -ejemplo de nuestro tiempo-. ¿Qué explicación les podemos dar a ellos? ¿No es egoísmo a modo comunitario y, aportarle tan poco valor a la vida, a la propia existencia y al tiempo que transcurrimos en ella?
Uno de los males de esta época es el culto a lo irreal, somos aquello que creemos que cumple los estándares, perfiles adaptados a los medios, prototipos de un originario, ajustados a la información que recibimos  y ,mientras eso sucede, cuando algo no cuadra o rompe ese estándar, bien, caemos en precipicio  (muerte emocional) o buscamos los sustitutos, alternativas fáciles (anestesia emocional), que ayudan a rellenar «”el vacío existencial”», vacío que a modo de falta de conocimiento o de puesta en orden, veces se ve liderado con la propulsa o rebeldía de la ansiada y tan liderada “libertad” para… ¿qué?.
En el medio social: el miedo, la inseguridad e inestabilidad predominan junto al caos de la desarmonía entre grupos, dirigentes, miembros de la misma comunidad. Digamos que nos hemos hecho endebles, perdiendo cultura comunitaria o conciencia común, devaluación de valores principales, en definitiva, fáciles de manipular y a simple vista, gana la batalla “lo superficial”.
Sociedad hedonista,  cubrir las necesidades materiales o de placer imperan por encima de todo y no deja cabida a los otros aspectos de la vida, como es inevitablemente en algún momento de la misma, el dolor o la pérdida, los derrumbes a los que nos enfrentamos a lo largo de nuestra existencia (que también forman parte de la misma). (Ver: A pesar de todo decir SÏ a la vida) Con el tiempo a pesar de tener todo más a nuestro alcance, mayores beneficios y bienestar social, la ciencia de la ingeniería de la vida, está hoy por hoy, aletargada y en declive a modo humanus, las estadísticas no hacen más que imperar, que han aumentado considerablemente las enfermedades mentales, intentos de suicidios,… en definitiva, somos más infelices.

 Se trabaja más con el enfoque de aparentar ser, que en las verdaderas cualidades del SER, como “ser” único, ontológicamente dimensional, con capacidad combativa, fortaleza espiritual, resiliente, libre, responsable, transcendente… más allá de nuestros condicionamientos psicológicos, sociales o somáticos. (Leer también: El Origen del Espíritu humano)

 
Desmotivación, desinterés, insatisfacción, desesperanza, inactivación, apatía, anhedonia, flojera… son, en mucho de los casos estados de ánimo consecuentes de la pérdida del sentido existencial. Nada importa, nada tiene sentido. El individuo de hoy no sabe a dónde va ni que orientación tomar, camina en círculos empujando la vida, recogiendo la zanahoria, una tras otra, después de la primera la siguiente, así consecutivamente,  «corre, obtiene, rellena».
En palabras de Frankl (1992): “El vacío existencial no se manifiesta necesariamente. Puede permanecer latente, larvado, enmascarado. Y conocemos diversas máscaras detrás de las cuales se esconde el vacío existencial”.
Viktor Frankl, fue el creador de la “Logoterapia-análisis existencial”, una psicoterapia basada en las fortalezas del ser humano  que residen en la dimensión espiritual o logos,  trata al individuo ante la pérdida del sentido existencial y aporta, vehículos, herramientas que ayudan a encontrar posibilidades de sentido, trabajando o fortaleciendo los valores. Como terapia específica o inespecífica, complementaria, brinda una oportunidad de ayuda, clarificación en momentos de crisis, bloqueos, desorientación o para las diferentes tipos de neurosis, como terapia  más específica, en las neurosis noógenas.
Desde una postura de consciencia individual podemos concienciar, hacer evaluación de nuestra actitud  y maneras de experimentar la vida, realizar cambios para obtener respuestas más saludables, mejor calidad de vida, dejaremos un legado más prometedor a nuestros hijos y venideros, y si consideramos que hemos tocado fondo (derrumbes emocionales) o no sabemos cómo resolver,  también podemos pedir ayuda, no resistirnos al silencio y caer en pozos más profundos, existen excelentes profesionales al servicio, al que se puede recurrir e incluso, a alguien más cercano, poder expresarlo (cómo nos sentimos).

Olivia Armas

 

 

 

 

 

 

Fuentes:
Suicide worldwide in 2019. (2021, June 16). https://www.who.int/publications/i/item/9789240026643
Suicide. (2023, August 28). https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/suicide
Depresión. (2023, March 31).  https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression
Viktor Frankl Institute Vienna. (n.d.). https://www.viktorfrankl.org/
Frankl, V. E. (1992). Teoría y terapia de las neurosis: Iniciación a la terapia y al análisis existencial. Herder & Herder.
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EL ORIGEN DEL ESPÍRITU HUMANO – VIKTOR FRANKL

EL ORIGEN DEL ESPÍRITU HUMANO – VIKTOR FRANKL

Llegamos a la cuestión del origen del espíritu humano, no en el sentido de hominización filogénica, sino de la hominización ontogénica. Pero está claro que sólo sabemos científicamente una cosa: el origen de las condiciones corporales de la existencia espiritual. Los cromosomas proceden de los padres, pero constituyen sólo el mínimo existencial.  Para la totalidad existencial, que incluye al espíritu, el mínimo existencial es una base necesaria, más no suficiente. ¿De dónde viene lo espiritual?

Según Aristóteles, el espíritu es tyrathen, entra desde fuera, pero no sabemos de dónde viene; esta pregunta no encuentra una respuesta adecuada con la simple adición de lo espiritual («al» alma-cuerpo), ….

Por lo tanto, lo espiritual tiene que entrar de algún modo en lo corpóreo-anímico; pero, una vez que ocurre esto, lo espiritual, el espíritu personal, queda velado: se oculta en su silencio. Calla y aguarda a que pueda  comunicarse, a que pueda romper su silencio irrumpiendo a través de los velos que le rodean, de los estratos envolventes de lo psicofísico. Aguarda a poder anunciarse, a poder darse a conocer en el organismo psicofísico como órgano de su información. Aguarda hasta el día en que pueda hacer suyo el organismo, hasta apoderarse de él como su campo expresivo.

El que ha educado a un niño, conoce ese momento en el que la persona se anuncia por primera vez; el que ha vivido esto, conoce lo asombroso de ese primer momento, lo asombroso de la primera sonrisa del niño, cuando asoma algo que parece haber estado aguardando, ese intervalo lúcido en el que brilla por un instante, quizás sólo una fracción de segundo, para desaparecer súbitamente y ocultarse de nuevo detrás de lo psicofísico organísmico, para retirarse como aparente autómata que se rige sólo por reflejos condicionados e incondicionados.

Hemos dicho que «algo» se anuncia; pero ¿no hay que decir   «alguien»?.

Se trata, en efecto, de un alguien y no de algo; no es un ello, sino  «el» espíritu personal, «la» persona. Era la persona la que aguardaba a poder brillar, a poder sonreír a través de su organismo y, en esta primera sonrisa, hacer  «suyo» el organismo, hacer de él su campo expresivo.

El organismo se revela así como el material que aguarda a ser conformado. Como tal material, la realidad psicofísica es totalmente plástica, pero no en el sentido de una moldeabilidad desde fuera, sino desde dentro; no solo en el sentido de una impresionabilidad, sino de una capacidad «expresiva»; y aparece junto a la plasticidad externa algo que cabe llamar «plasticidad interna». También en el interior de un fruto se pueden encontrar impresiones del hueso.

No sabemos, pues, de dónde viene lo espiritual, el espíritu personal, a la realidad corpóreo-anímica organísmica. Esto se comprueba por exclusión, ya que la persona, como hemos visto, es esencialmente un in-dividuo y un-sumable, es esencialmente indivisible e in-fusionable y nunca puede derivar, como tal de lo divisible y lo fusionable.

Cabe afirmar, en suma, que el niño es «carne de la carne» de sus padres, mas no espíritu de su espíritu. Es hijo «corporal» en el sentido más propio del término: el sentido fisio-lógico; en sentido metafísico, todo niño es hijo adoptivo.

Lo adoptamos en el mundo, en el ser.

 

Extracto recogido del libro “El hombre doliente”  de —Viktor Frankl

 

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TO BE, OR NOT TO BE

TO BE, OR NOT TO BE

“Ser o no ser” de William Shakespeare en su obra homónima –“Hamlet”–, cuya reflexión del personaje, entra en confrontación en una lucha interna sobre la existencia, entre la dicotomía de vivir o morir, el sentido de si continuar enfrentándose a la adversidad o renunciar a la vida misma. Momentos de reflexión e introspección en una crisis existencial (valores, ética, moralidad,…).

Es necesario un debatir interno, un momento de búsqueda o de cuestionamientos reflexivos donde el ser humano tropieza con su propio destello de luz, puntos fugaces que van desalojando capas sombrías, para vislumbrar a su yo más profundo, nítido, auténtico.

Igual que Shakespeare en la obra de Hamlet, que nos hace llegar lo más hondo de la naturaleza humana.

                   “To be, or not to be, esa es la cuestión”

 Cada individuo pasa por momentos cruciales en los que según su proceso madurativo o evolución espiritual, va desarrollando lo que llamamos “el despertar”, despertar de aquello que antes estaba dormido, la ausencia de conciencia, bajo un estado de hipnosis o somnolencia, va recibiendo estímulos, información con disonancia interna, percibiendo como incorrecta o mal interpretada, en «la noche oscura del alma o gran crisis existencial». (Ver también: 7 Puntos de alerta de Crisis Existencial)

La búsqueda del ser por encontrar respuestas, dar sentido a lo que hace y sus comportamientos, a su manera de actuar, pensar, sentir, respuesta o significado a lo absurdo de su día a día, el ir y venir con la velocidad del tiempo, a los constantes cambios sociales, al pensamiento general y su adaptación al medio, al desajuste interno que le provoca obtener una imagen perfecta, esplendida, triunfadora, competitiva, al desatino de que a pesar de todo,… falta algo más.

El despertar o toma de conciencia Yo-Soy, es un tránsito arduo, complejo, explorativo interno, en muchas ocasiones doloroso, pero a la vez, es un camino fascinante, que al ir vislumbrando cada matiz, destello, es como ir apreciando el valor de una joya, puliéndola hasta dar con la forma original, «como el diamante».

-“Ser o no ser”-, es siempre SER YO-SOY= VIDA.

Despertar o conciencia interna es transgredir la capa más superficial y adentrarse en una exploración más profunda de nuestro ser, a la comprensión que va más allá de lo superfluo, es un camino o trayectoria que no va línea recta, que expandiéndose sin un límite o fin, un desarrollo constante.

Resuena cuando el ser humano quiere encontrar un equilibrio, paz, armonía y, durante el proceso del encuentro, tiene que ir deshaciéndose de antiguas creencias, etiquetas, formalismos, valores, reestructurando su programación mental. Dejando a un lado a los yoes ideales, arquetipos configurados por el transcurso de su vida y dejando poco a poco aflorar su yo más auténtico, creciendo internamente.

Es un viaje extraordinario, profundo y en ocasiones, la utilización de diferentes técnicas, herramientas o acompañamientos, pueden ayudar a desdibujar el velo de maya, a dar mayor maduración espiritual; prácticas como la meditación (Leer: Meditación), que incentivan y fortalecen la introspección, dan impulso para su desarrollo interno.

Las preguntas del ¿por qué, para qué, cuál es el propósito de mi vida, tiene sentido esto?,… planteamientos filosóficos que adentran en las partes más profundas de nuestra psique, en la división o dualidad.

“El yoga es doblegar lo externo a lo interno. Haga que el cuerpo y la mente expresen lo real que está en todo y más allá de todo”

Yo soy eso-Nisargadatta

A medida que vas penetrando en el profundo conocimiento de tu yo–superior experimentas que ya no eres un yo-separado sino integrado, que formas parte de algo mayor, conectado a la humanidad y a todo lo que te rodea, existe mayor coherencia interna, equilibrio, armonía. Desarrollas cualidades como la empatía, bondad, tolerancia, aceptación.

-«Soy-somos-universo»-

 Aceptamos el proceso de la vida como experiencia o movimiento inteligente,  crecimiento y aprendizaje. Ser desde la habitabilidad integral, vivir para algo más que para la simple auto-conservación biológica, narcisista,… experimentando la humanidad, tanto internamente como externo.

Yo soy sujeto consciente, no un objeto.

“Mientras un hombre se identifique o sea susceptible de identificarse, es esclavo de todo lo que puede sucederle. La libertad significa ante todo liberarse de la identificación»

Gurdieff

Este Yo-Soy, sabe que ya es, no necesita más y con este conocimiento constituye su experiencia más directa, obvia, vive el presente, el ahora, con el previo de influir en la menor medida en pensamientos, juicios, etiquetas, un “yo superior” que es conciencia directa y no separada del mismo, como la mente así, intenta crear en separación, como va haciéndonos creer que no somos esta presencia lúcida, auténtica, distorsionada, fraccionando en diferentes yoes.

Yoes que perciben y sienten a razón de la realidad que experimentan como tal, yo idea, yo superficial, yo ideal de =Soy el personaje que quiero representar...que cree que no es suficiente, deficiente, incompleto, que necesita ser otro, para ser él y estar a la altura de,… (por ejemplo).

El proceso del despertar hacia un yo más lúcido, no sólo hace florecer, enriquecer a la persona, crea cambios significativos en su vida y todo su entorno, favorece a un bien común, creando un impacto positivo en la sociedad, modificando hábitos de conducta negativos y destructivos, ayudando a mejorar las conexiones personales (familia, trabajo, amistades,…), conectividad con la naturaleza y medio ambiente, creando más en positivo, respetando los ciclos, la diversidad, aceptando la responsabilidad que cada uno tiene como individuo.

 

 

→ OLIVIA ARMAS

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